Ya se acerca el invierno. Se nota en la tierra, en el cielo, en el aire…. cada dia mas frio, mi palacio cada vez mas vivo. El hielo poco a poco comienza a volverse peligroso. Mis paredes se cubren de finas cuchillas, de finos pinchos que han nacido de mis lagrimas. Mis suelos comienzan a teñirse del rojo de todos aquellos que mueren cerca, mis jardines están ya florecidos de rosas de hielo; celestes, transparente, frigidas… fragiles como el alma humana.
¡No las toques! que se rompen… ni tan solo respires… que caen hechas trizas contra la nieve
Los finos cristales de hielo que forman mis ventanas, pronto seran tan gruesos que seran mas paredes que cristales, se volveran uno solo con el resto de mi palacio.
El fuego que ardia en mi hogar ya se ha apagado, ahogado por la soledad y por la falta de alimento. Ahogado como un solitario suspiro en medio de la nada. Ahogado, por el frio que le impide arder. Los caminos que llevan a mi puerta ya comienzan a convertirse en mortales trampas resbaladizas que te llevan contra miles de espinos de hielo. Ya no cantan los pájaros, no lloran los vientos, no rien las estrellas… pronto mi cielo será dÃa y noche gris, negro… blanco… sin luna, sin sol, sin estrellas… Solo nubes blandas protegiendome del exterior, impidiendo la entrada de los rojos rayos de sol. Protegiendo mi palacio de vientos y de huracanes, creando una blanda barrera con el exterior.
Hace frio, mucho frio. Puedo sentir mis manos heladas recorriendo cada palmo d emi cuerpo bajo la cascada mientras me baño… Mis cabellos ahora son hilos de frÃo metal y mis labios, azules gotas de rocÃo.
Aquel que guarda mi corazon en una caja aun no ha despertado… no creo que despierte jamas; no con este frio, ni con los que se avecinan. Pronto ni los dragones de hielo me visitaran, y estare de nuevo sola, pricionera en mi morada, sin poder salir, sin poder hablar con nadie.